Diario de una vida

Mi jaula de cristal

No puedo evitar sentirme encerrada en una pequeña jaula de cristal. Realmente siempre me he sentido, de alguna forma así. Contemplando la vida, su color, sus imágenes, pero desde fuera, sin llegar a rozar o poder comprobar el olor de las cosas, de las personas, de los momentos. Todos los momentos tienen su propio olor… Los veo, y quiero sentirlos, pero me encuentro de frente una y otra vez con ese cristal.

 

Un día llueve, y oigo el tintinear de las gotas de agua sobre mí. Quiero pararme bajo la lluvia, y sentir todas y cada una de las gotas que caen sobre mi piel, sobre mi pelo. Quiero mojarme, y es ahí cuando me doy cuenta de que existe ese cristal, esa pared que me separa de la vida real, y me impide vivir.

 

Me encanta escuchar las historias de las personas de mi alrededor, de sus aventuras en la vida, en el fin de semana, el día a día. Y pienso podría ser yo esa persona, pero estoy tan lejos de serlo. Es como si un par de  piedras atadas a mis pies me impidiesen caminar. Si solo fuesen mis pies…mi alma es la que está atada. Es ella junto con mi corazón los que no han aprendido a vivir. Reconozco que a veces me quedo anonadada observando a la persona que narra esas aventuras que parecen para mí, tan lejanas, y me veo sumergida en mis pensamientos de que por qué no, esa persona podría ser yo. Y siento envidia, al tener la certeza de que nunca ocurrirá. Mis días pasan y cada día siento más el peso de la culpa, de mi incapacidad para disfrutar de estos años que estoy dejando escapar. Pero es que estoy atada y no se cómo liberarme…

http://lluvia.blogdiario.com/img/jaulanube.jpg 

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