Diario de una vida

5 de Mazo del 2008

Lo das todo de tu parte por una persona, y lo único que recibes es odio, desprecio, rencor, malas palabras, llámalo como quieras, pero al fin y al cabo no es más que rabia que esa persona contiene en su interior y que lo paga con quien menos se lo merece.

He dejado atrás todos mis odios, mis rencores que tenía hacia ella. He perdonado o quizás he olvidado temporalmente, por lo que le ha sucedido, mis sentimientos negativos hacia esa persona, y lo único que he hecho, que hemos hecho todos, ha sido volcarnos en ella. Y no es que nos lo deba “pagar”, pero al menos una sonrisa, un gracias, un valoro todo el esfuerzo que pones en lo que haces…

Son horas y horas, días, contemplándola solo a ella. Atendiéndola. Dejando nuestras vidas paradas para hacerlas girar entorno a las suyas, y lo único que percibo de su parte es asco. Es como si le debiéramos la vida, y no hacemos más que adorarla. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nos rendimos ante sus necesidades. Y creedme que eso agota, el cansancio te llega hasta el alma. Quizás no valga la pena lo que estamos haciendo, sino es valorado…

Se quejaba de que todo su dolor provenía de nuestra actitud, de nuestras contestaciones hacia su persona, pero ahora que las cosas son totalmente distintas, la única que no ha cambiado de actitud, la única que sigue con la canción de que es una victima es ella. ¿Dónde está el problema ahora?

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