Diario de una vida

Soledad

Lucho contra él, pero su fuerza es mucho mayor. Su silencio es mayor. Llega sin que siquiera note su presencia, ni una sombra que la atisbe. Cala en los huesos, en lo más hondo, hasta roer lo minimamente bueno que haya en mí. Hasta que se apodera completamente de mi mente. Mis pensamientos son suyos y entonces, simplemente me dejo arrastrar por su fuerza, por su furia.

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